• Voz Jurídica
  • Editorial
  • Columnistas
    • Columnista Abogado Nelson Hurtado
    • Columnista Abogada Gloria Yaneth Velez Perez
    • Columnista Manuel Esteban Florez Insignares
    • Columnista Abogado Gabriel Fernando García Morales
    • Columnista Abogada Diana Muñoz Castellanos
    • Columnista Abogada Beatriz Suarez Duque
    • Columnista Abogada Clara Patricia Cano
    • Columnista Abogado John Reymon Rúa Castaño
    • Columnista Abogado Keivin Cardona Theran
    • Columnista Victor David Aucenon Liberato
    • Columnista Abogado Adrián Argüelles Pertuz
    • Columnista Abogada Paola Marcela Gil Morales
    • Columnista Abogado Jorge Eduardo Fonseca Echeverri
    • Columnista Francisco Javier Castellanos Romero
    • Columnista Abogada Zinzi Melissa Cuesta Romaña
    • Columnista Ocasional Abogada Coleen Krijgsman Miranda
    • Columnista ocasional Abogado Sergio Luis Mondragón
    • Columnista Abogado César Alejandro Osorio
    • Columnista Abogada Cathalina Sánchez
    • Columnista Abogado Alejandro Sánchez
    • Columnista Abogado Fernando Soto
  • Principios y Derechos
    • Derechos Sociales, Económicos y Culturales
    • Derechos Ambientales >
      • Normas sobre medio ambiente
    • Mecanismos de defensa
    • Servicios Públicos >
      • Sobre Educación
      • Sobre Educación >
        • Marco juridico constitucional de la educación en Colombia
  • Enlaces de interés
    • Entrenamiento y Oportunidades
    • Sistema Único de Información Jurídica
    • Rama Judicial >
      • Corte Constitucional
      • Consejo de Estado
    • Senado de la República Colombia
    • Cámara de Representantes Colombia
    • Congreso Visible
    • Contraloría General de la República
    • Procuraduría Generla de la Nación
    • Súper Industria y Comercio
    • Ministerio de Educación
    • Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible
    • Ministerio de MInas y Energía
    • Reforma a la Salud Colombia
  • Abogados
  • Contáctenos
  • TÉRMINOS DE USO DEL PORTAL VOZ JURÍDICA
vozjuridica.com

Que la Navidad no sea en octubre. Columna del Abogado Nelson Hurtado Obando. Twitter: @abogadohurtado

6/25/2023

0 Comentarios

 
Foto

Que la Navidad no sea en octubre. Columna del Abogado Nelson Hurtado Obando. Twitter: @abogadohurtado

Soy ser humano, soy prójimo, soy conciudadano y soy abogado y además, hechura de  papá y de mamá, a “imagen y semejanza” de Dios y soy como “animal político” consciente y libre de sentir que no hay mejor modo de construir el bien y la prosperidad privada, individual, personal, que construyendo el bien común. 
 
En el contexto de la democracia y sus amenazas y peligros, esta proposición plantea que a lo largo de la historia, la humanidad nunca ha sabido adónde va; antes de ahora tenía la esperanza de saber adónde era llevada, pero la esperanza también ha sufrido de "obsolescencia programada” en el sentido de que ha perdido su relevancia y efectividad debido a las amenazas y peligros que enfrenta.
 
La democracia, como forma de gobierno basada en la participación ciudadana y la protección de los derechos individuales, ha sido considerada durante mucho tiempo como un sistema político que asegura el progreso y el bienestar de las sociedades. Sin embargo, en la era moderna, se han manifestado varias amenazas y peligros que socavan su validez, vigencia y efectividad y sus promesas de llevar a la humanidad hacia un futuro mejor.
 
El surgimiento de líderes populistas y autoritarios y la “resurrección fétida” de ideologías derrotadas por la historia, representan otros peligros. Estos líderes se aprovechan de las preocupaciones y el descontento de la población para ganar apoyo, prometiendo soluciones simples a problemas complejos. Sin embargo, una vez en el poder, socavan las instituciones democráticas, debilitan los controles y equilibrios, y erosionan los derechos y libertades fundamentales. Esto lleva a una pérdida de esperanza en la capacidad de la democracia para proporcionar una dirección clara y segura hacia un destino ideal que por tal no menos plausible. Algún dulce sabor nos deja las utopías y muy distinto al sabor amargo que ya nos procuran los primeros pasos a la ostensible distopía.
 
Con el advenimiento de las redes sociales y la facilidad para difundir información, se ha vuelto cada vez más difícil discernir entre la verdad y la mentira. Los actores malintencionados aprovechan esta situación para socavar la confianza pública en las instituciones democráticas y hasta algunos medios de comunicación legítimos, sembrando la desinformación y la polarización. 
 
En Colombia a la sociedad hasta se le ha despojado de “la esperanza de  creer saber hacia dónde es llevada” y no por virtud de confusión entre percepciones, sino por razón de acciones ejecutadas. 
 
La sociedad no es capaz de establecer que la información, por lo general no es siempre saber o conocimiento, con grave daño a las instituciones democráticas, a sus autoridades y a la credibilidad y la gobernabilidad erosionando la esperanza de obtener una visión clara y precisa de hacia dónde se “se lleva a la sociedad”. Es la crisis de liderazgo, es la ausencia y el vacío de sentido y valor del bien común. 
 
El pasado martes 23 de junio por lo que respecta a la Gran Marcha Democrática depuramos más nuestra proposición inicial y seguimos sosteniendo que no podemos llegar al “punto de no retorno” con ellas e insistimos en cómo pueden ser arma de doble filo que aprovecha el presidente que ya ha dicho: “ahora hay unas marchas contra el gobierno nuestro mayor deber es cuidarlas que no pase nada con ningún manifestante esa es la expresión del talante democrático el que aquí se puedan expresar como quieran, siempre que se respeten los derechos, contra el mismo gobierno y no pase nada no pase nada creo que esa es la esencia misma de la democracia…”
 
Es obvio que alguna logística está detrás de la convocatoria y organización de las marchas; pero eso no habilita a sostener que todos los marchantes responden a la convocatoria per se, no. En la marcha de Medellín fueron muchísimos los asistentes libres de la convocatoria misma, sólo por la oportunidad, haciéndolo desde sus propios ámbitos de libertad y autonomía, desde sus propias percepciones y la concienciación de ellas y la activación de sus propias inteligencias críticas. A las marchas asistieron miles de conciudadanos sólo por las razones de patria, libertad, orden y democracia.
 
En Medellín asistió la “juventud de la edad adulta”, signo y símbolo del coraje democrático y del amor por la libertad puesto en altísimo obelisco por un hombre de por lo menos 80 años, amputado de su pierna derecha y en muletas que hace todo el recorrido de la marcha desde la avenida Oriental hasta “La Alpujarra”.  
 
Sólo un presidente que jamás en su puta vida le ha dado un golpe a la tierra, que no ha tenido ni siquiera un sólo empleo o trabajo digno y honroso puede atreverse a escupirle en la cara al pueblo de Colombia que: “a la marcha de la mayoría sólo asistió la clase media arribista”.
 
Mal hecho y visto [y así fuera en ejercicio de sus derechos], que candidatos a gobernaciones y alcaldías estuvieran en la marcha como “vedettes” repartiendo abrazos y besos a diestra y siniestra cuando son, sin distinción alguna esos políticos y congresistas antioqueños que durante más de tres años no han dicho “ni mú” frente al saqueo quinterista de Medellín y en un acto grotesco e irrespetuoso hasta recogiendo “apoyo” para inscribir sus candidaturas por firmas.
 
Inocultables sus caras lujuriosas como respondiéndose para sus adentros y por la marcha que veían sus ojos, como: “A este marrano le adelanto su navidad para octubre”.
 
De ahí nuestra advertencia temprana: si no mantenemos la independencia de las marchas, sólo cívicas, civilistas y democráticas, en octubre le anticiparían la "Navidad al marrano", con excongresistas aspirando a alcaldes, concejales, gobernadores y diputados hasta en cuerpo ajeno bien encofrados y camuflados en el “petrismo y en el contratismo” y que serían luego plataforma de lanzamiento de no pocos congresistas y excongresistas del mismo actual Congreso, el más felón y corrupto que haya tenido la República. 
 
Si la logística que ampara la convocatoria a las marchas se desvía hacia los “acuerdos, pactos, concertaciones y consensos” político-electorales, que como tales repugnan a la democracia [aunque no le guste a Luz María Tobón], sería nada más y nada menos que destruir el germen de civilidad y madurez política que empieza a percibirse entre la ciudadanía y volver a épocas pasadas en las que los destinos de la patria se “contrataban y repartían en sanedrines y conciliábulos” de los que hablaba el gran William Jaramillo Gómez. Diríamos parafraseando a Calderón de la Barca que: “La democracia es marcha y las marchas, marchas son” y ahí se los anticipa Petro en la cita hecha párrafos atrás.
 
Dijo Platón "La democracia suele ser la cuna de la tiranía", pero como el desprecio por la filosofía es in crescendo y casi todos leen tan bien con los ojos no ha quedado tiempo para leer que Platón también nos invitó a comprender que desde su esencia la democracia debe ser la muerte y sepultura de la tiranía, de toda tiranía. Es aquí donde se hace insustituible el imperativo de  mantener la independencia de las marchas, sólo cívicas, civilistas y democráticas, para que en octubre no se le anticipe la "Navidad al marrano pueblo" de Colombia. No es poca la apuesta frente a un gobierno con la Constitución, el congreso, el registrador y el erario en sus bolsillos. ¡No más “Lampedusianismo”.
 
Sin plaza pública, no hay democracia y a las marchas hay que nutrirlas de deliberación y cultura, de civismo, de debate, de discurso, de oratoria, de retórica; no son suficientes nutrientes las arengas y jingles contestatarios, no es suficiente la criticadera sin crítica, ni son suficientes la alabanza estúpida de las excelsas virtudes de los propios, ni el vituperio con ardentía de los contradictores. Insuflar fuego a las pasiones y a las emociones es acto demencial de una sociedad que no tiene Dios y tiene dioses, una sociedad de individuos sin corteza cerebral prefrontal y con padecimiento severo de por lo menos doble anomia o anomia reforzada que alcanza la dimensión de la “anomia del otro”.
 
Reiteramos que a la democracia le son repugnantes el consenso, la concertación, pacto o acuerdo. No hay democracia sin disenso y mucho menos democracia de “tome o déjalo” pues no sería más que un acto de “ajuste de precios de la democracia” o un “ajuste de cuentas” entre criminales como se percibe en Colombia a través de los ignominiosos hechos recientes de “te pago para que no peques” al menos tan públicamente.
 
Desde la “anomia del otro” es un desastre que sean el mismo presidente y el mismo congreso los que incurran en numerosas y presuntas violaciones del orden Constitucional y legal al amparo de fueros e inmunidades y de la conversión de la “representación sin mandato” en una patente de corso que actúa como eficaz diluyente de la romántica “soberanía del pueblo”, entelequia sin sentido y sin valor y sin posibilidad de acción práctica alguna en Colombia con todos sus aderezos de “democracia expansiva”. 
 
Ante este “estado de cosas…” pocas son las voces de los abogados, de los juristas y de la academia que se han alzado ante hechos de horror que recién han ocurrido. Tal vez es consolidación de la distinción sustancial que existe entre un político que se hace abogado y un abogado político, este último un ser humano y como tal a buen decir de Aristóteles “un ser político por naturaleza” y porque por su condición es la de una vocación que ejerce profesional y políticamente en tanto componente esencial de la comunidad humana en la que está inserto. La profesión se ejerce entonces políticamente, pero con absoluto desapego y desarraigo de las propias y legítimas convicciones ideológicas, de los credos políticos o religiosos, del partidismo y del sindicato, o cofradía so pena de caer en la criticadera sin crítica y bajo la impronta modulada de los “Juristas del horror” que sucumbieron igual que sus reos en la Alemania de Hitler.
 
El político que se hace abogado quizás es un pobre hombre que ansía su propia libertad transitando un camino que siendo recto lo torna oprobioso y lleno de curvas.
 
Ante el “estado de cosas…” presuntamente ilegítimas, inconstitucionales e ilegales y hasta “contra la humanidad” que vienen sucediendo bajo la “férula blanda” del gobierno Petro, la percepción general es la de un inexplicable silencio de los abogados en Colombia. Muy políticos y muy poco abogados, ocupadísimos persiguiendo incisos de “fundamentalismos y garantías” y esquivando el diálogo, el debate, el análisis del oscuro fondo en que yace el hombre, el prójimo, el conciudadano, la familia. A la defensa de la libertad hasta bastaría el natural sentir y discernir de la piel sobre el mal del peligro y el daño y la gratificación del bien, en los límites inmodificables y primigenios de la libertad humana: huir o luchar.
 
La esencia del abogado como ser político no se agota en el abrazo irrompible a los estatutos legales penales, civiles, administrativos, laborales, etc., ni al discurso de los “derechos y libertades” sin correlatos de deberes y responsabilidades desde los cuales termina imperando la peor de las tiranías: la de las leyes y por manos de los jueces.
 
La gran misión del abogado no son las “pequeñas causas” sino las grandes causas, las de la humanidad misma con el sentido y el valor de ser continente de todas las “pequeñas causas” esas que aisladas no llevan al abogado más allá de ser el “ganapanes” de que habló Couture, no importa que el “click” en Youtube, Zoom, Meet, Twitter les reporte un peso o mil millones, el “ascenso social” o la “cúpula en la burocracia”. Como la vida, el derecho no es de “minutas”. ¡Qué lejos nos ponemos, cada vez más, de la humanidad que demanda más acciones y menos teoría!
 
Grandes aportes de inteligencia y acción son los deberes de la comunidad jurídica en este tiempo convulso, de “paloterapia” a la democracia.  

0 Comentarios

¡Cómo no hablar mal de los abogados! Columna del Abogado Nelson Hurtado Obando. Twitter: @abogadohurtado

6/17/2023

0 Comentarios

 
Foto

¡Cómo no hablar mal de los abogados!
Columna del Abogado Nelson Hurtado Obando. Twitter: @abogadohurtado

Obviamente, aunque se diga que no existe el bien ni el mal, existen buenos, regulares y malos ciudadanos y abogados, al igual que existen buenos y malos en otras profesiones como médicos, contadores, ingenieros, administradores, químicos, taxistas, peluqueros, carpinteros e incluso putas, más entre los políticos. Esto es parte de la condición humana.
 
El abogado que hoy cuenta historias para esta columna, también cuenta con más de tres décadas de ejercicio profesional independiente y de docencia y ha sido presidente del Colegio Antioqueño de Abogados. Durante su mandato, se encontró con varios "abogados caciques" como de patio de cárcel infiltrados y se enfrentó a la felonía de algunos de ellos. Gracias a la dirección sabia del maestro Fabio Naranjo Ochoa, se logró vender la sede del colegio, ubicada en un sector deprimido y deprimente en el centro de la ciudad, y adquirir una nueva sede en Patio Bonito, en El Poblado, que fue defendida durante más de diez años.
 
Con la colaboración de otros grandes maestros como Pedro Pablo Cardona Galeano, Guillermo Montoya Pérez (q.e.p.d.) y Amado Ramírez, se fundó Coabogados. La primera aportación recibida fue hecha por una alumna llamada Ángela, en forma de cheque con varios ceros, entregado al maestro Ramírez. El proyecto iba viento en popa.
 
La cooperativa tenía como objetivo proporcionar seguridad social a los abogados y adquirir una póliza de garantía de pago de honorarios para los abogados afiliados al colegio, como una solución eficaz para los conflictos entre cliente y abogado, ya que a menudo el abogado es considerado "un ladrón" cuando no permite ser robado por el cliente.
 
Paralelamente, se trabajaba en un proyecto de ley para establecer la colegiatura obligatoria, contando inicialmente con el apoyo de los cinco presidentes en ejercicio de la República de Antioquia: el Dr. Álvaro Uribe Vélez, el Dr. Luis Alfredo Ramos (presidente del Senado), el Dr. William Vélez Mesa (presidente de la Cámara), el Dr. Ricardo Hoyos (presidente del Consejo de Estado) y el Dr. Jorge Aníbal Gómez (presidente de la Corte Suprema de Justicia).
 
La colegiatura obligatoria propuesta parecía ser un verdadero "Leviatán", especialmente por su carácter obligatorio, y generaba aún más temor cuando se establecían ciertos requisitos y para propósitos profesionales específicos. Pero a los abogados no les gusta que se les exija nada.
 
Se estaba avanzando hacia la creación de un tribunal ético para juzgar los desvíos éticos en el ejercicio profesional de los abogados. El abogado argumenta que los abogados no son instrumentos del Estado y, si acaso lo fueran, serían instrumentos de la humanidad. La justicia ha dejado de ser lo que era y ahora es un servicio público a cargo del Estado, susceptible de ser prestado según las condiciones del mercado.
 
En una ocasión, un abogado le dijo a su padre, [que era un hombre rudo e inculto y cuya civilidad fue hecha a punta de mula atascada en los caminos reales de la patria] que: “Era mejor un mal arreglo que un buen pleito”; el padre le mira y le replica: “En boca de un abogado eso es una herejía” y le agrega: “Y ni siquiera en nada comparable con el que: es mejor sirvientica en mano que cien señoritas volando”.
 
1.Un joven abogado recién graduado decide abrir su propia firma y comienza a buscar clientes. Un día, un hombre desesperado se acerca a él buscando ayuda en un caso de divorcio complicado. El abogado, emocionado por tener su primer cliente importante, se compromete a luchar por sus derechos y obtener el mejor resultado posible. Durante meses, trabaja arduamente en el caso, presentando argumentos sólidos y buscando evidencia a favor de su cliente.
 
Finalmente, llega el día de la audiencia y el abogado está listo para presentar su caso. Sin embargo, para su sorpresa, su cliente llega tarde y visiblemente distraído. Durante la audiencia, el cliente se muestra poco cooperativo y contradice los argumentos presentados por el abogado. A pesar de todos sus esfuerzos, el abogado no logra convencer al juez y el resultado es desfavorable para su cliente.
 
Después de la audiencia, el cliente se acerca al abogado y le dice que no está satisfecho con su trabajo y que no piensa pagarle los honorarios acordados. El abogado, frustrado y desanimado, se da cuenta de que su primer caso importante resultó en un fracaso y que no recibirá la compensación económica que esperaba.
 
2.  Al abogado llega un hombre “desposeído de toda fortuna” y que apenas pretendía adquirir por el “modo originario de la prescripción adquisitiva extraordinaria de dominio” una tierrita ganadera de 200h en Planeta Rica y una casita en Laureles con avalúo comercial de $1.200 millones con res pisos más que le había edificado ue le procuraban una renta mensual de $8 millones de pesos. No tenía como pagar un pequeño anticipo de honorarios y él mismo le ofrece al abogado que le lleve el proceso al 30% del avalúo comercial. Siete años después un juez de la República dicta sentencia que declara que la finquita y la casita son de propiedad del demandante. 
 
El “pobrecito cliente desposeído de toda fortuna” con esa sentencia ha recibido tremendo golpe que le retuerce la vida, ahora ha quedado tanto, tanto tan pobre que sólo tiene dinero. 
 
Y vino a “güevoniarle” la vida al abogado con extorsión a bordo “que si no rebaja los honorarios a la tarifa de un tal “conalbos” se iba pa´l tribunal disciplinario” y la güeva de abogado, [como todos los colombianos] más por temor, que por espontáneo y natural  querer, acatar y respetar a las autoridades accede a la extorsión y a obviar el enredo disciplinario.
 
3.  Una viuda encarga la gestión de liquidación notarial de la herencia dejada por su legítimo cónyuge entre cuyos bienes hay una industria de piezas de acero y muchísimos bienes más. Dos hijos, uno mayor de edad y una niña de siete años. La viuda, como cónyuge recibe sus gananciales y además los derechos hereditarios que el hijo mayor le ha transferido. Todo termina muy bien en Notaría, la viuda ya tiene registrada su firma en el banco y gira desde las tres chequeras de la empresa. El abogado manda su cuenta de cobro por sus honorarios en el exacto porcentaje pactado con la viuda y pasan quince días sin respuesta y han pasado desde entonces  ocho años y la viuda también con extorsión de por medio, no pagó los honorarios, pero se consiguió un mocito tierno de “28 años administrador profesional” que más que administrarle los bienes se encarga de “hacerle mantenimiento”. ¡Cómo no hablar mal de los abogados!
 
4.  No existía aún el “matrimonio igualitario” pero sí ese entuerto que se denominó “contrato de unión solemne entre personas homosexuales”, que permitía celebrar “capitulaciones”, luego una sentencia de tutela dijo que esas uniones ante Notario eran un “matrimonio” sentencia que tuvo interesante salvamento de voto.
 
Dos “cabritas brinconas” dicen enamorarse y querer formar una “familia con muchos hijos”, celebran “unión solemne con capitulaciones”, luego revalidan su unión y registran su “matrimonio con todos los efectos jurídico-legales. 
 
Sus roles matrimoniales están definidos: “cabrita proveedora” y “cabrita mamá” que queda en embarazo por “inseminación asistida de donante anónimo”. Nace el niño y lleva los apellidos de su madre biológica y la “cabrita proveedora” inicia el proceso de adopción del niño. La “cabrita proveedora” cuenta con muy buenas “vitamina$ y minerale$”. 
 
Seis años después inician el proceso de divorcio y la liquidación de dos sociedades: la primera de la “unión solemne con capitulaciones” y la segunda de la sociedad conyugal, sin capitulaciones. Ambas “cabritas” contratan sus respectivos abogados. Se decreta el divorcio por sentencia de Juez de la República y se inicia el proceso liquidatorio. Reuniones van y vienen, se maltratan entre ellas, maltratan a sus abogados, logran acuerdos que luego deshacen o que se niegan a firmar, finalmente otorgan poder a los dos abogados para que inicien y lleven la última liquidación acordada ante Notaría y firmen la escritura en la que consta que esa partición de bienes se hace por la voluntad manifestada de las contendientes y aún desconociendo advertencias y previsiones legales hechas por los abogados.
 
La “cabrita mamá” que antes no tenía ningún interés económico, sino meramente morales y éticos recibió una gruesa fortuna. Con su abogado había pactado los honorarios de los tres procesos a cuota litis del 20 % sobre el valor comercial de los bienes que le fueran adjudicados. Reclama el abogado el pago de sus honorarios a la “cabrita mamá” y esta le responde que: “le ha consignado el total de los honorarios y que agradezca que otro abogado le dijo que era mucho pues que no le había cumplido el contrato y menos la gestión encomendada pues que era mucho más el dinero que le correspondía en la liquidación”. La “cabrita mamá” se despojó de sus bienes y el abogado por sus honorarios se quedó como el perro de la Víctor: mamando y haciendo espuma. ¡Cómo no hablar mal de los abogados!
 
Definitivamente es mucha mayor y más dolorosa la tragedia de los hombres que van de “0 a 100” que la de aquellos que van de “100 a 0”.
 
Estos ejemplos son solo algunos de los muchos casos en los que los abogados se enfrentan a situaciones difíciles, injustas e ingratas. A pesar de sus mejores esfuerzos, a veces los abogados no logran obtener los resultados deseados y son objeto de críticas y desconfianza. Sin embargo, también es importante reconocer que hay abogados honestos y comprometidos que hacen todo lo posible por brindar un servicio de calidad a sus clientes.
 
La profesión de abogado, al igual que muchas otras, está compuesta por individuos buenos, regulares y malos. Los abogados enfrentan desafíos y dificultades en su trabajo diario y a veces se ven envueltos en situaciones injustas. Sin embargo, también existen abogados dedicados y éticos que luchan por la justicia y el bienestar de sus clientes. En lugar de generalizar y hablar mal de todos los abogados, es importante reconocer la diversidad de la profesión y valorar el trabajo honesto y comprometido que muchos abogados realizan.
 
Por lo general a la hora de pagar los honorarios al abogado, al cliente siempre se le aparece <<el primo o el sobrino abogado o el abogado “ganapanes” o “abogado hiena”>> que le dice: “ese abogado no puede cobrarle esos honorarios”. 
 
Esperen la próxima segunda parte de ¡Cómo no hablar mal de los abogados! 

 

0 Comentarios

De selvas, Luperca y “autosuicidios”. Columna del Abogado Nelson Hurtado Obando. Twitter: @abogadohurtado

6/11/2023

1 Comentario

 
Foto

De selvas, Luperca y “autosuicidios”. Columna del Abogado Nelson Hurtado Obando. Twitter: @abogadohurtado

Todos los caminos conducen a Roma.

Es un antiguo dicho que evoca la idea de que hay múltiples formas de llegar a un objetivo común. Sin embargo, al reflexionar sobre la supervivencia de un bebé de 11 meses en medio de la selva, me planteo si también contó con la suerte legendaria de Rómulo y Remo, quienes fueron amparados por la compasión de Luperca, la loba, en la tupida selva colombiana.

No puedo evitar sentir escepticismo frente a la alharaca de los derechos humanos en las "ruedas públicas de los negocios privados de la paz". Estas charlas solo generan frustración y miedo, ya que al final, lo que obtenemos es "pan sin levadura".

En el escenario que nos concierne, resulta inmoral incluso pretender ganar el favor popular en nombre de la paz, la democracia, la justicia y la anticorrupción, esta última la otra cara de la misma moneda y por lo tanto como aspiraciones se convierten en negocio corporativo, trust o monopolio ilegítimo que busca legitimarse mediante la paz.

Es igualmente inmoral la pretensión de obtener el "favor popular" mientras la paz tropical se convierte en la "normalización del estado de guerra". Esto se manifiesta en todos los ámbitos políticos, donde no hay espacio para la verdadera política, no por falta de receptores, sino por la manipulación y el control que unos ejercen sobre otros. Los ciudadanos se ven privados de su libertad individual y se someten a condiciones restrictivas que niegan el diálogo político constructivo y una auténtica participación ciudadana. No más el «Vosotros tenéis razón, pero votad al que está equivocado».

A Colombia le llegó la hora, porque nadie promete la transformación del "ESMAD escolar" ante la evidencia que la dignidad humana y el derecho, son flores exóticas en los jardines de los "cuarteles escolares".

Algunos, debido a su fe, descartaron que las furias de los huracanes del Caribe alcanzarían nuestras frágiles murallas democráticas. Pero debemos recordar que "buscar, obtener, producir y difundir información y conocimiento es al espíritu del hombre lo que el aire a sus pulmones". No podemos ignorar el hecho de que los medios de comunicación también han cedido su voz a los enemigos de la verdad. No nos encontramos en la "guerra fría" bajo un "equilibrio de una paz beligerante"; estamos en un punto de desequilibrio en el que el Estado entrega la República en concesiones masivas de bienes públicos, derechos y deberes de la paz, como “franquicias de guerra” con enormes beneficios económicos y políticos para sus “empresarios”, en un ciclo interminable de renovabilidad.

Recientemente, un humilde tendero, de esos que sirven "tinto de olleta", me dijo: "No hay armas más letales contra la República que las leyes, que siendo leyes, no son suyas". Estas palabras me recordaron a Santander, y me pregunto si él estuvo y murió equivocado en cuanto al plausible destino que le señaló a los colombianos.

En conclusión, la ordalía, ese proceso extremo al que hemos sido sometidos, ha cumplido su finalidad: ha sido un "autosuicidio". 

Hemos caído en nuestras propias trampas y hemos permitido que la manipulación y el control nos arrastren hacia nuestro propio deterioro. 

En medio de esta situación, es fundamental reflexionar sobre nuestras acciones y buscar soluciones efectivas. No podemos permitir que la corrupción y los intereses privados se interpongan en el camino hacia una verdadera paz y justicia. Debemos romper con el ciclo vicioso de los negocios disfrazados de actos benéficos para la sociedad y mucho menos en el tiempo presente cuando las acciones de guerra superan con creces las de la paz, por lo que no es comezón hablar mal de ella como le reseñó H. Eco en su expresión de “No obstante, en este caso no sólo he de hablar mal de la guerra, sino también de la paz. Espero que me escuchen con indulgencia”.

Es crucial recordar que el verdadero poder reside en la participación ciudadana y en el ejercicio pleno de nuestros derechos individuales. Debemos reclamar nuestro derecho a un diálogo político constructivo y a la libertad de expresión, para poder forjar un futuro basado en la igualdad, la justicia, la coherencia/honradez. No es necesario siquiera plantearlo en términos de la controversia Habermass-Luhmann: «Uno retira al borde del plato las patatas me­dio cocidas, ¡y el ama de casa comprende!». Es sentido y valor humano.

Es hora de que despertemos de nuestra abducción y asumamos la responsabilidad de construir una sociedad donde la voz de cada ciudadano sea escuchada y respetada. No podemos permitir que las leyes se conviertan en armas en contra de nuestra patria. Necesitamos leyes que realmente representen los valores y aspiraciones de todos los ciudadanos, que sean justas y equitativas en su aplicación. La personalidad radical y la voluntad de erradicación y avasallamiento personal, político, económico como tributos a la “tara ideológica de la piara” no han de dar al traste con la República.

El camino hacia una verdadera paz no ha sido, no es, ni será fácil, de lo que da cuenta la historia de la humanidad, pero debemos recordar que la historia está llena de ejemplos de superación y cambio. No es ser Santanderista aprender de aquellos líderes que lucharon por la vida, la libertad, la justicia y la paz y buscar inspiración en su coraje, valentía y determinación.

No podemos permitir que la ordalía “normalice el juicio” del “autosuicidio de la República” y de todo lo que en ella se mueve como nuestro destino final. Debemos unirnos como sociedad, cuestionar las injusticias y trabajar juntos para construir un futuro mejor. Solo así podremos romper con el ciclo de autodestrucción y construir un país donde la paz y la justicia sean una realidad para todos.

No podemos permitir que los “trust de intereses criminales público-privados” entre ellos la vaca de doble propósito: “la corrupción-anticorrupción” dominen sobre los principios, valores y fines que como sociedad democrática defendemos. Es hora de participar activamente y construir la unidad de la Nación de un solo pueblo: el pueblo de todos los colombianos para cerrar la fractura que las “obsesiones radicales del enfermizo poder” han abierto para separar al soberano de la República.
 
¿Alguien puede "ponderar" la voluntad real de paz de quienes tienen las riendas de la industria de la guerra, cuyas "fallas de su mercado" se solucionan con un "Estado más pequeño, desregularizador, débil y con síndrome de Estocolmo"?

Colombia tiene la posibilidad y la obligación de enderezar su torcido rumbo y nada más preciso para lograrlo desde la libertad que escoger la opción más plausible desde la enseñanza de G. Marañon "El camino más corto para llegar al poder, es el recto".
1 Comentario

    Voz Juridica.com

    ISSN 2256-5051

    Columnista On Line

    Abogado Nelson Hurtado Obando

    Imagen
    Abogado Nelson Hurtado Obando [email protected]

    A continuación por fechas encuentre todos los Artículos del Abogado Nelson Hurtado Obando

    Abril 2024
    Marzo 2024
    Febrero 2024
    Enero 2024
    Diciembre 2023
    Noviembre 2023
    Octubre 2023
    Julio 2023
    Junio 2023
    Mayo 2023
    Abril 2023
    Marzo 2023
    Febrero 2023
    Diciembre 2022
    Noviembre 2022
    Octubre 2022
    Agosto 2022
    Junio 2022
    Mayo 2022
    Abril 2022
    Marzo 2022
    Febrero 2022
    Enero 2022
    Diciembre 2021
    Noviembre 2021
    Octubre 2021
    Septiembre 2021
    Agosto 2021
    Julio 2021
    Junio 2021
    Mayo 2021
    Marzo 2021
    Febrero 2021
    Enero 2021
    Diciembre 2020
    Noviembre 2020
    Octubre 2020
    Septiembre 2020
    Agosto 2020
    Julio 2020
    Junio 2020
    Enero 2014
    Diciembre 2013
    Noviembre 2012

    Acceda a otras columnas del autor

    Canal RSS

Información de interés

"Este es un portal de Investigación, formación e información jurídica con ISSN que incluye espacios de opinión destinados a Abogados Columnistas, Blogueros y similares. Las opiniones expresadas en sus columnas y escritos pertenecen exclusivamente a los autores que voluntariamente han querido participar remitiendo un escrito o columna al medio de formación e información jurídica Voz juridica.com y no reflejan, necesariamente,  la opinión o posición de Voz Juridica.com.

Contáctenos en: [email protected] y en el teléfono: 3108371657 - Recuerde que este sitio se encuentra protegido por el derecho de propiedad intelectual - lea los términos y condiciones de uso - Copyright © Grupo de Investigación Sociojurídica GI-IURE - Webmaster: VÉLEZ PÉREZ, Gloria Yaneth